viernes, 29 de diciembre de 2017

Preguntas a Cezilla Lontrato


¿Por qué elegiste dedicarte a la escritura?

Siempre me gustó escribir, crear historias, y siempre lo hice como pasatiempo. Pero no sabía que me quería dedicar profesionalmente hasta que escribí mi primera novela, Holtus. Ponerme en serio a definir la historia, hacer las fichas de los personajes, delinear los capítulos, fue un proyecto en sí mismo, no fue ponerse delante de la compu y escribir lo que salía. Y me encantó. El proceso de escritura, la corrección, la revisión de todas las escenas, de las intervenciones de cada personaje, hicieron que la escritura me gustara mucho más y ahí fue cuando decidí que iba a dedicarme por completo a eso.

¿Qué nos podés contar sobre tu último libro?

El último libro publicado también es, en realidad, el primero: Holtus. Sobre Holtus te puedo decir que es una historia de ficción juvenil, sobre una bibliotecaria que descubre que proviene de un clan muy antiguo de brujos. Holtus es un valle aislado, en donde Sonia, la protagonista, pasará gran parte de sus aventuras. Me encanta meterme en Holtus, en sus colinas, con su gente, así que ya estoy trabajando en la segunda entrega.
Respecto del último libro escrito, que aún no salió publicado, es una historia de terror, con algunos elementos paranormales, y bastante explícito en cuanto a la descripción de las escenas. No puedo decir mucho todavía, solamente adelanto que el protagonista es un restaurador de muebles y objetos.

¿Con qué personaje de ficción te identificás?

La verdad, tengo muchísimos que se me vienen a la mente.
De la primera que me acordé fue de Lisbeth Salander, la protagonista de la saga Millenium, de Stieg Larsson. Lisbeth tiene una personalidad que me encanta, se levanta una y otra vez, no importa lo que le pase (y le pasan todas, ¡pobre!).
Otro que te podría decir es John Wick, el personaje de Keanu Reeves. Si bien es hombre, la personalidad puede aplicar a cualquiera, y te dejo una frase que me encanta de la peli y que me cuesta mucho implementar en mi vida, por eso la tengo tan presente: “John es un hombre enfocado, comprometido, pura voluntad”. Es una frase que parece muy simple pero que muchos de nosotros no aplicamos nunca porque nos gana la fiaca, las circunstancias, la vida misma. Siempre digo, deberíamos ser un poco más como John Wick, enfocados, comprometidos.
Para finalizar, me siento identificada casi siempre con los villanos de las historias de ficción. No sé muy bien la razón, pero me generan empatía enseguida, los entiendo, no los juzgo y siempre trato de comprender las razones de su accionar (aunque reconozco que hay villanos que son imposibles de aguantar, incluso para mí).  

¿Qué autores nos recomendás?

Tengo muchos autores que recomendaría, de los que leo siempre y que marcaron mi formación como lectora y me influenciaron como escritora:

Stephen King, Anne Rice, J. K. Rowling, George R. R. Martin, Peter Straub, H. P. Lovecraft, Edgar Allan Poe, Amanda Stevens, Brian Lumley, Clive Barker, Deborah Harkness, Diana Gabaldon, Horacio Quiroga, Flannery O’Connor, Joe Hill, Laura Gallego, Neil Gaiman, Pablo de Santis, entre muchos otros.

martes, 26 de diciembre de 2017

Preguntas a Martín Sancia


¿Por qué elegiste dedicarte a la escritura?

Nunca elegí dedicarme a la literatura. Tan solo me puse a escribir a eso de los 17 años,  y ya no pude parar.

¿Qué nos podés contar sobre tu último libro?

Shunga, mi última novela para adultos, está inspirada en los shunga, que son estampas japonesas en las que se representan relaciones sexuales, escenas de voyeurismo, de masturbación, bestialismo, orgías, violaciones, y varias cosas más.     

¿Con qué personaje de ficción te identificás?

Con Montes, el protagonista masculino del cuento “Esbjerg, en la costa” de J.C. Onetti.

¿Qué autores nos recomendás?


Voy a nombrar algunos: Cervantes, Garcilaso de la Vega, Onetti, Valle Inclán, Borges, Proust, Marechal, El Cantar de los cantares, Bret Ellis, Chejov, Carver, Hölderlin, Carroll, Dahl, Oscar Wilde, T. C. Boyle, Lucio v. Mansilla, Lawrence de Arabia, Copi, Levrero, Stephen King, Felisberto Hernández,  Ed McBain, Flaubert, Chesterton, Clive Barker, Jack Ketchum, J. P.  Manchette… 

viernes, 22 de diciembre de 2017

Preguntas a Claudia Barzana


¿Por qué elegiste dedicarte a la escritura?

Escribir para mí, ha sido una pasión que estuvo dormida por unos cuantos años, hasta que me lancé a escribir mi primera novela “Al otro lado del fuego”, publicada en el año 2013. Dedicarme a escribir es una parte fundamental de mi vida que disfruto y amo hacer.

¿Qué nos podés contar sobre tu último libro?

Mi última novela es Ojos grises ubicada en el año 1883 en Buenos Aires. Con un protagonista masculino propietario de burdeles, que lo único que ama y desea es a Béatrice pero tendrá que luchar mucho para cristalizar ese amor. Hay otras parejas y amores que se entrecruzan en la trama. Se habla también sobre el principio de la medicina psiquiátrica con un personaje que adoré escribir como es el de Teresa. La ciudad de París está muy presente en esta novela.

¿Con qué personaje de ficción te identificás?

Creo que cada personaje tiene algo de mí aunque yo no me dé cuenta, pero en verdad, me identifico con aquellos que a pesar de las adversidades vuelven a empezar con una cuota importante de resiliencia.

¿Qué autores nos recomendás?


Yo soy una lectora voraz porque leo bastante y casi todos los géneros. Voy a recomendarte solo algunos autores como: Pérez Reverte, Zafón, Julia Navarro, y de las autoras argentinas Gloria V Casañas, Florencia Bonelli, entre tantas. 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Preguntas a Leila Sucari


¿Por qué elegiste dedicarte a la escritura?
Escribo desde muy chica, pero me di cuenta que quería dedicarme a esto alrededor de los 22 años. En ese momento, estudiaba filosofía, artes visuales y hacía taller de teatro, no sabía bien qué quería, o mejor dicho, quería hacer todo. Después fue decantando solo, estudié periodismo para tener un oficio que me permitiera abandonar mi trabajo de camarera y de ahí pasé a hacer un taller de crónica narrativa con Josefina Licitra. Entonces me di cuenta que definitivamente escribir era lo que necesitaba y empecé a hacerlo todo el tiempo, escribía ficción y no ficción, no me importaban los géneros y mucho menos publicar. Era una pulsión que crecía y que se instaló en mi vida. Escribir no fue una elección, sino más bien un impulso que siempre estuvo y que en un momento se volvió una fuerza imposible de postergar.
¿Qué nos podés contar sobre tu último libro?
Adentro tampoco hay luz cuenta la historia de una niña que llega al campo y empieza a descubrir su cuerpo, lo que existe más allá de las fronteras del terreno de su abuela y la animalidad que hay en ella.
¿Con qué personaje de ficción te identificás?
 Cada vez que leo me identifico con los personajes, si no me sucede, abandono.
¿Qué autores nos recomendás?
No soy de recomendar porque creo que el camino –si es que existe algo que pueda llamarse camino-  es muy personal, ecléctico, azaroso e inesperado. Algunos autores que me marcaron son Lewis Carroll, John Fante, Sharon Olds, Gilles Deleuze, Silvina Ocampo, Felisberto Hernandez, Clarice Lispector, Tanizaki, etc.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Preguntas a Gabriela Exilart


¿Por qué elegiste dedicarte a la escritura?

La escritura me eligió a mí cuando era chica, empecé a escribir desde que era una nena, mi primera novela la escribí a los 14 años. Nunca dejé de hacerlo y un día me encontré con un montón de novelas guardadas en la computadora y me dije, ¿por qué no?

¿Qué nos podés contar sobre tu último libro?

“Con el corazón al sur” retoma a la familia de Aime y Lihuén, de Pinceladas de azabache, y transcurre en plena dictadura, en Argentina 1978. Una venganza que viene del pasado obliga a Naiquen a huir del país, y lo hace junto a su sobrina segunda, Libertad, que debe exiliarse por razones ideológicas. La persecución las seguirá hasta Francia, donde ambas vivirán apasionadas historias de amor, haciendo frente al desarraigo y al peligro. Es una novela que tiene todo: acción, pasión, aventura, fútbol, nostalgia, discapacidad, venganza, ciudad, campo, caballos, y lazos familiares indestructibles.

¿Con qué personaje de ficción te identificás?

Soy todos y cada uno de los personajes de la novela que estoy escribiendo, me meto en su piel y los vivo en carne propia.

¿Qué autores nos recomendás?


Mis preferidos son: Isabel Allende, Cristina Bajo, García Márquez, mis compañeras editoriales, todas ellas. Y saliendo de la literatura latinoamericana, Kate Morton, Ernest Hemingway, Kristin Hannah, entre otros.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Preguntas a Cristian Acevedo


¿Por qué elegiste dedicarte a la escritura?

Creo que hay dos razones. La primera es la que nos encontramos con mayor frecuencia: sencillamente por amor a la lectura. Es decir, por amor a las historias, pero también por la curiosidad que me generaba ese otro acto íntimo, que es el de la escritura. La imagen del escritor (imagen falsa, lo sé, pero así lo imaginaba yo), encerrado en un cuarto penumbroso y solitario, abarrotado de tabaco y whisky, intentando pasar al papel las historias que se le iban ocurriendo, me atraía más que ninguna otra cosa.
La segunda es incluso más infantil. De chico soñaba con ser tres cosas: detective, arqueólogo y superhéroe. De adulto descubrí que no sería ninguna de las tres. Pero también de adulto comprendí que podía ser las tres cosas. Que siendo escritor podía ser lo que quisiera. Así fue como me convertí en Philip Marlowe, en Indiana Jones, en Batman. Así fue como me decidí (me resigné) a ser escritor.

¿Qué nos podés contar sobre tu último libro?

Tengo que mencionar dos, porque salieron simultáneamente: Sommelier de infiernos (Baltasara Editora) y Matilde debe morir (Editorial Bärenhaus). El primero es un libro de cuentos de terror; el segundo, una novela que, si tuviera que definirla, diría que se ubica en algún punto de tensión entre la novela experimental y la novela policial. Pero mejor sería hablar de mi más reciente novela: Lo no escrito (de aquellos días oscuros), que sigue inédita pero que me ha dado tantas o más satisfacciones que todo lo anterior. Es la historia de un escritor que está bloqueado y que ha dejado su novela por la mitad, al que se le aparece el personaje principal de esa novela inconclusa, para reclamarle que siga escribiendo. Para reclamarle eso y mucho más. Y no sólo él se le aparece, claro. Habrá otros que, acaso con distintas motivaciones, irán engordando la trama. Lo no escrito mantiene, o intenta mantener, la duda: ¿es el personaje quien reactiva la trama al aparecérsele a su propio creador, o es el escritor quien, retomando la escritura, reanima a su hasta entonces estático personaje?
Esa pregunta estará latente. Y acaso no se responderá nunca.

¿Con qué personaje de ficción te identificás?

De un tiempo a esta parte, fui descubriendo que me identifico demasiado con Wilbur Redondo (el protagonista de mi novela inédita). Parece una respuesta cómoda y vanidosa, pero diría que es todo lo contrario. Wilbur (y sus vicisitudes) fue creado a partir de las diferencias: nada más lejano a la autobiografía había al momento de su creación, y sin embargo este último tiempo no hago más que encontrar semejanzas, que a la vez me divierten y a la vez me asustan.

¿Qué autores nos recomendás?

Evito nombrar a los inevitables (Poe, Quiroga, Chejov, Cortázar) y postulo los que leí o releí hace poco y que me dieron momentos gratificantes y que todavía perduran en la memoria (esa permanencia en el recuerdo sin dudas es un indicio de buena literatura):
·        Los que matan el tiempo y lloran su entierro, de Pablo Laborde.
·        Mac y su contratiempo, de Enrique Vila-Matas.
·        Como si existiese el perdón, de Mariana Travacio.
·        Museo de la novela de la Eterna, de Macedonio Fernández.
·        Diario de la Bestia, de Omar Weiler.
·        Misery, de Stephen King. Pero también El resplandor y Cementerio de animales y El umbral de la noche.
·        La mujer que escribió Frankenstein, de Esther Cross.
·        Distancia de rescate, de Samanta Schweblin.


miércoles, 13 de diciembre de 2017

Preguntas a Gilda Manso


¿Por qué elegiste dedicarte a la escritura?

Creo que no lo elegí, escribo desde que me acuerdo. Sí decidí dedicarme a la escritura como oficio, no como pasatiempo; lo hice por lo que dije antes: escribo desde siempre. Entonces fue una decisión natural. Como el chico que vive haciendo jueguitos con la pelota, luego crece, se vuelve futbolista, y a todos les parece lo más lógico del mundo.

¿Qué nos podés contar sobre tu último libro?

Mi último libro publicado –que no es mi último libro, pero de ese no puedo hablar todavía- es una novela, Luminosa, que trata de una mujer de cuarenta y pico de años, Fausta, soltera y sin hijos, a la que un día le dejan una beba en la puerta de su casa para que la crie como si fuera propia. La novela narra la decisión que toma Fausta, pero también narra situaciones de su pasado: cómo es que Fausta llegó a ese presente en el que le dejan una beba en la puerta de la casa.

¿Con qué personaje de ficción te identificás?

Me veo muy parecida a Kinsey Millhone, la detective de la serie Alfabeto del crimen, de la escritora estadounidense Sue Grafton. Me divierte verme parecida a ella, y es un parecido bastante narcisista, porque Kinsey me encanta.

¿Qué autores nos recomendás?

Bueno, si les gustan las novelas policiales, Sue Grafton, sin duda. Si les gustan las novelas románticas, Gabriela Margall. Ya fuera de géneros literarios, recomiendo siempre a Amelie Nothomb, aunque sus últimos libros no me están cerrando mucho. Te milito todo lo que sea de J.K. Rowling, no puedo creer que siga estando subestimada por ser bestseller. Y dos extraterrestres: Chuck Palahniuk y Martín Sancia Kawamichi.